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Trump intenta medirse con Roosevelt en una economía mundial que ya no responde igual

septiembre 1, 2026 · Redactor
Trump intenta medirse con Roosevelt en una economía mundial que ya no responde igual
Foto: diariodigitalrd.com

La ambición de supremacía choca con una economía global fragmentada; mientras vuelven a discutirse los límites reales del poder y la fiscalización de los discursos de grandeza política.

La comparación entre Donald Trump y Franklin D. Roosevelt parte de una constatación decisiva: la administración actual de Estados Unidos no ha conseguido reproducir las condiciones de poder que hicieron posible el dominio político y geopolítico de Roosevelt. Aquel período se apoyó en el control del 50% del PBI mundial y en el monopolio de las armas nucleares tras la Segunda Guerra Mundial, mientras que el escenario de Trump es distinto: una economía multipolar, dividida en 190 países, donde Estados Unidos ocupa el primer lugar con alrededor del 25% del PIB global y China le sigue con el 17%.

Esa distancia entre el discurso y la realidad atraviesa la batalla más compleja de Trump. El texto sostiene que, incluso en su segundo mandato, no ha logrado el control o monopolio del PIB mundial, pese a haberlo intentado. En ese reparto, China aparece como el competidor directo en la disputa por la supremacía económica, mientras Rusia apenas llega al 2.15%. Dentro de ese marco, la política arancelaria surge como una herramienta de contención frente al avance chino, pero no como una garantía para restaurar una hegemonía comparable a la de la posguerra.

La alusión a Roosevelt también opera como una vara de desgaste para cualquier proyecto que prometa poder total en un escenario internacional mucho más disperso. Si entonces el liderazgo se sostuvo en la superación de la Gran Depresión y en una concentración inédita de poder interno y externo, la coyuntura actual obliga a observar con mayor atención las promesas de control absoluto y a medirlas frente a resultados verificables.