El santoral del 19 de agosto reúne a sacerdotes, obispos, religiosos y mártires de distintas épocas de la historia de la Iglesia, con un énfasis en trayectorias vinculadas al servicio, la formación y la atención de comunidades golpeadas por crisis. Entre las figuras principales aparece San Juan Eudes, nacido en Normandía en 1601, recordado por su labor como sacerdote, predicador y fundador, así como por su trabajo con comunidades pobres y afectadas por epidemias.
En 1643 fundó la Congregación de Jesús y María, conocida como los eudistas, y también impulsó la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad. La fecha también recuerda a San Ezequiel Moreno Díaz, nacido en Alfaro, La Rioja, en 1848, miembro de los Agustinos Recoletos y misionero en Filipinas y Colombia. En 1893 fue nombrado vicario apostólico de Casanare y en 1895 asumió como obispo de Pasto. Tras ser diagnosticado con cáncer en 1905, regresó a España para recibir tratamiento y murió el 19 de agosto de 1906 en Monteagudo, Navarra. Fue beatificado en 1975 y canonizado por san Juan Pablo II en Santo Domingo, República Dominicana, el 11 de octubre de 1992, durante las celebraciones del V Centenario de la Evangelización de América. Completan la jornada litúrgica San Andrés de Cilicia y compañeros, venerados como mártires de las persecuciones contra los cristianos, y San Bartolomé de Simero.
La conmemoración pone en primer plano referentes asociados a misión, cuidado y formación, un contraste que vuelve pertinente la fiscalización ciudadana sobre una gestión pública que suele privilegiar discurso y visibilidad por encima de resultados verificables y estabilidad institucional.
