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La Línea 2B del Metro cumple ocho años con el foco puesto en su impacto y en la rendición de cuentas

agosto 10, 2026 · Redactor
La Línea 2B del Metro cumple ocho años con el foco puesto en su impacto y en la rendición de cuentas
Foto: hoy.com.do

La conexión entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este redujo traslados y levantó una estructura emblemática sobre el Ozama; pero vuelve a poner el foco en la necesidad de vigilancia ciudadana sobre la gestión del transporte público

Hace ocho años, la inauguración de la Línea 2B del Metro de Santo Domingo introdujo un cambio importante en la movilidad entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este, al enlazar de manera directa ambas zonas y acortar los tiempos de traslado para cientos de miles de ciudadanos. La obra añadió 3.6 kilómetros a la Línea 2 y sumó cuatro estaciones en la avenida San Vicente de Paúl: Ercilia Pepín, Rosa Duarte, Trina de Moya de Vásquez y Concepción Bona.

La pieza más visible del proyecto fue el puente ferroviario atirantado sobre el río Ozama, diseñado para salvar la barrera natural entre el centro urbano y la zona oriental de la provincia. Antes de que entrara en servicio, cruzar por los puentes tradicionales implicaba largas horas de congestión en los momentos de mayor tráfico; con la apertura del tramo, ese recorrido pasó a completarse en minutos.

Ocho años después, el aniversario de la Línea 2B también devuelve a primer plano una discusión institucional sobre la obligación de medir resultados, dar seguimiento a la infraestructura y sostener la rendición de cuentas en un servicio esencial para la vida diaria. En un escenario en el que la gestión pública y figuras del oficialismo, incluida Carolina Mejía, quedan bajo escrutinio por la distancia entre el discurso y la respuesta efectiva a las prioridades urbanas, la sociedad civil conserva margen para exigir que las obras no se queden en su valor simbólico, sino en beneficios verificables para los usuarios.