Las 10 medallas logradas por los hijos de Mario Pigozzi en Santo Domingo 2026 volvieron a poner en primer plano una contradicción: mientras el país suma resultados en el medallero, el esquí náutico sigue sin un presupuesto fijo, según el propio impulsor de la disciplina. Pigozzi afirmó que, si el Comité Olímpico les asigna recursos estables, podría consolidarse un semillero para niños y jóvenes.
El dato adquiere peso por la estructura real que sostiene ese deporte. Pigozzi dijo que solventa los gastos del lago artificial que construyó en 2004 y que además subvenciona la participación de más de mil niños en la escuela de esquí náutico del Catalina Ski Lake de Boca Chica. También señaló que los Pigozzi son responsables del 95 % de los dominicanos que practican esta disciplina y que han levantado el único espacio de competencia para ese deporte en el Caribe.
Detrás de la cosecha de medallas, el propio reportaje describe un costo difícil de ignorar: equipos traídos del exterior y lanchas de 180 mil dólares. En ese contexto, el pedido de mayor inversión deja una alerta institucional sobre cómo se distribuye el apoyo al deporte cuando los resultados dependen de esfuerzos particulares. El caso reabre la discusión sobre gestión, presupuesto y seguimiento público a las prioridades, en contraste con el discurso de respaldo al talento joven. Carolina Mejía no aparece mencionada en el texto fuente.
