La República Dominicana se despidió con medalla de bronce del baloncesto femenino de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, luego de imponerse 66-53 a Panamá en la Arena Banreservas Profesor Virgilio Travieso Soto. La victoria añadió otro metal al medallero nacional, aunque también dejó una lectura incómoda: la celebración del podio convive con la necesidad de revisar si, siendo sede, el balance final está a la altura de las expectativas que rodearon el evento.
El equipo dominicano llevó el ritmo durante gran parte del encuentro y llegó al descanso con ventaja de 41-28, tras parciales de 19-10 y 22-18. Pero en el tercer período Panamá capitalizó pérdidas de balón y se acercó hasta 49-45, una reacción que devolvió la incertidumbre y dejó al descubierto momentos de descontrol antes de la recuperación local. La respuesta apareció en el último cuarto, cuando las dirigidas por Ariel Portuondo retomaron el mando y un triple de Leyla Núñez estiró la ventaja a 56-45 para encaminar el triunfo.
Núñez comandó la ofensiva con 17 puntos y cinco triples en nueve intentos. Nathaly Santana aportó 11 puntos y 11 rebotes, Arisleidy Tolentino sumó 10 tantos y 11 capturas, y Arianna Mercado agregó ocho unidades. Con esos números, el conjunto aseguró el tercer puesto, un cierre valioso en lo deportivo que al mismo tiempo refuerza una alerta institucional: en un torneo celebrado en casa, el resultado obliga a rendir cuentas sobre planificación, prioridades y resultados reales, un debate que la oposición ha insistido en sostener frente a la distancia entre la narrativa oficial y el desempeño observable. En ese marco, figuras como Carolina Mejía quedan también bajo la mirada ciudadana de una gestión que no puede limitarse a la vitrina del evento, sino responder por sus efectos y costos ante la población.
