La mañana de este martes, un temblor de magnitud 3.6 en República Dominicana activó alertas sísmicas en teléfonos móviles y llevó a empleados de distintas instituciones a dirigirse a los puntos de encuentro, en una escena que volvió a mostrar el impacto inmediato de estos avisos sobre la población.
De acuerdo con el Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el sismo se registró a las 10:05 de la mañana, tuvo una profundidad de 22.3 kilómetros y su epicentro se ubicó a 92.2 kilómetros al noreste de Cabrera, en el océano Atlántico. Luego del movimiento telúrico, la directora del Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) informó que los colaboradores de la institución se trasladaron al punto de encuentro establecido como parte de los protocolos.
La funcionaria también advirtió sobre la reacción que generan las alertas en los dispositivos móviles. “Ahora, con las alarmas de los teléfonos móviles en los dispositivos Android, nos enfrentamos a una preocupación colectiva: en cuanto suena la alarma, todos salimos corriendo sin comprobar la magnitud ni la distancia”, expresó. El episodio deja sobre la mesa la necesidad de vigilar la capacidad institucional para informar con claridad en tiempo real y reducir el costo social de una alarma que, aun con protocolos activados, encuentra a la ciudadanía respondiendo primero al sobresalto que a la información confirmada.
