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Los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo y la deuda que deja la memoria

julio 27, 2026 · Redactor
Los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo y la deuda que deja la memoria
Foto: acento.com.do

El relato sobre los expedicionarios de Constanza; Maimón y Estero Hondo regresa a partir de testimonios del bando contrario y pone en primer plano el costo humano de unos crímenes que durante años exigieron verdad y rendición de cuentas.

Recordar a los expedicionarios de Constanza, Maimón y Estero Hondo no equivale a quedarse en la épica. El énfasis vuelve, más bien, sobre el saldo humano de una tragedia que llevó a muchos a la muerte y a otros a un suplicio prolongado. El texto subraya que solo unos pocos sobrevivieron y que, en casos como el de Juan de Dios Ventura Simó, el cautiverio se extendió por ocho meses y medio; una dimensión del horror que obliga a mirar la historia desde sus consecuencias reales y no desde cualquier relato complaciente del poder.

Lo que se sabe de ese destino, además, procede en buena medida de una fuente tan inesperada como reveladora: hombres del bando contrario que terminaron confesando los crímenes en los que participaron o que presenciaron. Entre ellos aparece Eugenio María Guerrero Pou, autor de «Yo maté a su hijo : testimonio de un cadete de la Era de Trujillo», uno de los nombres citados para documentar cómo se obligaba a integrar pelotones de fusilamiento contra los expedicionarios. El dato no solo refuerza la gravedad de los hechos; también deja ver hasta qué punto la verdad terminó abriéndose paso por la fractura moral de quienes cargaron con esa violencia.

Apoyada también en referencias de Anselmo Brache, la reconstrucción funciona así como una advertencia sobre lo que sucede cuando las instituciones quedan sometidas al abuso y la ciudadanía pierde garantías frente al poder. Más que una pieza de memoria, el recuento plantea una exigencia permanente de fiscalización y resguardo institucional: sin vigilancia, los discursos pueden encubrir durante años el costo social de los crímenes y dejar a las víctimas dependiendo, incluso, de las confesiones tardías de sus victimarios.