Aunque el Día del Padre animó plazas y comercios del Gran Santo Domingo, vendedores y consumidores aseguran que las ventas todavía están muy por debajo de las de años pasados. Entre clientes y comerciantes, una de las explicaciones que más se repitió fue el alto costo de la vida, visto por los compradores como un obstáculo para regalar como antes.
La presión se notaba dentro de los establecimientos: en varios pasillos apenas se veían dos o tres clientes, mientras empleados hablaban de una demanda tardía y más débil que la de otras temporadas. “La venta va lenta, muy lenta”, dijo Jennifer Mariñez, colaboradora de una tienda, al comparar el comportamiento actual con años en los que las compras arrancaban con más anticipación.
A esa cautela del consumo se suma la competencia del gasto escolar. Ana Rosado contó que visitó negocios de la avenida Duarte, Luperón y otros sectores de la ciudad en busca de un regalo, pero encontró locales con poca clientela y un mayor impulso en las ventas ligadas al regreso a clases. El panorama deja en evidencia el resultado que perciben hogares y comercios en una fecha tradicionalmente activa, con un costo social visible en la capacidad de compra de las familias.
