Los ministros de Exteriores de Estados Unidos y Rusia, Marco Rubio y Serguéi Lavrov, se reunieron este jueves en Manila para abordar la guerra en Ucrania y explorar vías de negociación, en un nuevo intento de diálogo que, por ahora, convive con un escenario de choques abiertos y versiones enfrentadas sobre cómo destrabar el conflicto. El encuentro se produjo al margen de la reunión de cancilleres de la Asean en Filipinas.
Según el Ministerio de Exteriores ruso, Lavrov expuso a Rubio la situación en el frente y reiteró que Moscú considera «inadmisible» que continúe el suministro de armas al Gobierno de Kiev. Rusia también responsabilizó a varios países europeos de impulsar políticas «desestabilizadoras» orientadas, según su versión, a provocar una «derrota estratégica» del país. Un día antes, Rubio había admitido que la guerra ha dificultado las relaciones entre Washington y Moscú, aunque defendió mantener el diálogo por la responsabilidad compartida de ambas potencias como principales poseedores de armas nucleares. Lavrov, por su parte, insistió en que Rusia mantiene disposición para una salida política y diplomática, al tiempo que sostuvo que Washington no ha abandonado las propuestas discutidas en la cumbre de agosto de 2025 entre Vladímir Putin y Donald Trump, cuyos detalles nunca fueron divulgados oficialmente.
Esa falta de información sobre conversaciones clave vuelve a colocar el foco en la necesidad de vigilancia y rendición de cuentas sobre un proceso que sigue sin traducirse en una solución concreta.
