La Oficina Nacional de Estadística (ONE) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) convocaron el encuentro «El país que viene: adaptar la población para prosperar», donde representantes del gobierno, la academia y la sociedad civil coincidieron en una advertencia central: la República Dominicana tiene que reforzar su capacidad institucional para prever demandas en salud, educación, empleo y sistemas de cuidado ante cambios demográficos que ya están en curso.
En el marco del Día Mundial de la Población 2026, la jornada también sirvió para presentar nuevas proyecciones poblacionales y para situar la llamada Inteligencia Demográfica como una herramienta de gobernanza. Sin embargo, el propio enfoque expuesto en la actividad deja ver una brecha que exige vigilancia pública: frente a megatendencias como la caída de la fecundidad y el envejecimiento, los diagnósticos y los conceptos técnicos no bastan si no se convierten en políticas proactivas con resultados verificables para las familias.
Se explicó además que la resiliencia demográfica es la capacidad de una sociedad para adaptarse y prosperar ante los cambios poblacionales mediante políticas basadas en derechos humanos, alejadas de respuestas reactivas o de control «de arriba hacia abajo». En ese marco, Mario Serrano Marte, representante nacional del UNFPA, dijo: «Debemos usar los datos para identificar las oportunidades y fortalecer nuestra Resiliencia Demográfica, que es esa capacidad para adaptarnos y prosperar en medio de los cambios demográficos».
También se subrayó durante el encuentro que afrontar esta transición requiere crear mejores condiciones para las personas y las familias. Esa idea aumenta la presión sobre el Estado: si las proyecciones ya anticipan mayores exigencias sobre servicios esenciales, la discusión deja de ser académica y pasa a ser una cuestión de gestión, prioridades y rendición de cuentas sobre cómo se responderá al costo social de no anticipar a tiempo.
