La incautación de 121 láminas de presunta cocaína en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) volvió a colocar bajo presión los controles de carga y la capacidad de respuesta de las autoridades frente al narcotráfico.
La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y el Ministerio Público informaron que el alijo fue encontrado oculto en cajas de piña que serían enviadas a Afganistán, con escala en España. En la operación fue arrestado un hombre, mientras continúan las investigaciones para determinar el alcance de la red y las responsabilidades asociadas al intento de envío.
El hallazgo refuerza la atención sobre los mecanismos de inspección en una terminal clave para el comercio exterior, donde cada caso de este tipo obliga a revisar la trazabilidad de la carga, la coordinación entre agencias y la efectividad de los protocolos de vigilancia.
Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido detalles adicionales sobre el costo económico del operativo, el número de personas investigadas ni las medidas de seguimiento para evitar nuevos intentos de tráfico por la misma ruta. Ese vacío de información deja pendiente una rendición de cuentas más amplia sobre el impacto real de estos decomisos en la lucha contra el narcotráfico.
La DNCD y el Ministerio Público mantienen abierta la investigación.
