El petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró este martes con una baja de 0.88 dólares, para ubicarse en 73.21 dólares el barril, en una jornada marcada por la cautela de los operadores ante la situación en el estrecho de Ormuz y las evacuaciones que continúan en la zona.
Aunque el precio cedió terreno, el mercado siguió respondiendo a la tensión geopolítica en uno de los pasos más sensibles para el comercio mundial de crudo. La referencia iraní también permaneció bajo atención, luego de la licencia temporal sobre crudo iraní, un elemento que añade incertidumbre a la dinámica de oferta.
La baja del WTI no elimina la presión sobre los precios: el comportamiento del mercado sigue condicionado por riesgos de interrupción del suministro y por las señales que llegan del frente energético internacional. En ese contexto, la evolución de Ormuz continúa funcionando como un factor central para los operadores.
Para los consumidores y los países importadores, el dato de cierre ofrece apenas un alivio parcial. La volatilidad persiste y dependerá de cómo se desarrollen los acontecimientos en la zona y de si la tensión logran disiparse o se prolonga en los próximos días.
