Magín Díaz, ministro de Hacienda y Economía, defendió la Ley 30-26 sobre medidas procrecimiento económico, simplificación fiscal y mitigación de la crisis internacional, aunque reconoció que el paquete aprobado por el Congreso no ataca el problema estructural de las finanzas públicas dominicanas. Su admisión vuelve a poner sobre la mesa el alcance real de una iniciativa concebida como respuesta inmediata a la coyuntura, mientras la salida de fondo permanece aplazada.
En una entrevista en Despierta con CDN, Díaz afirmó que la ley procura combinar nuevos ingresos, alivios para sectores productivos y corrección de distorsiones tributarias acumuladas durante décadas. El Gobierno calculó que podría obtener entre RD$40,000 y RD$50,000 millones adicionales, a partir de medidas de consolidación fiscal, combate a la evasión, simplificación y estímulos a la inversión. Aun así, el propio funcionario dejó claro que la pieza no equivale a una reforma fiscal integral, en momentos en que sigue pendiente un pacto fiscal de mayor alcance.
El ministro explicó que la norma introduce cambios al Código Tributario, formaliza acuerdos de pago, regula descuentos por pronto pago y actualiza definiciones. Agregó que la derogación del impuesto de 1 % a la constitución de compañías será inmediata, mientras que la eliminación del 2 % a las hipotecas y del gravamen selectivo a los seguros de vida se aplicará de manera gradual. Otras disposiciones empezarán a regir desde enero de 2027, entre ellas la ampliación del régimen simplificado de tributación, la eliminación de anticipos para determinados contribuyentes y la indexación del mínimo exento del Impuesto sobre la Renta. En julio entrarían en vigor ajustes tributarios para bancas deportivas y transacciones financieras, una vez la DGII complete los cambios correspondientes.
