Estados Unidos e Irán hicieron público este domingo un acuerdo de paz y el cese “inmediato y permanente” de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, en lo que se presenta como la señal más contundente de desescalada tras más de tres meses de guerra en Medio Oriente. La firma quedó fijada para el 19 de junio en Ginebra, luego de que Donald Trump diera por cerrado el pacto en Truth Social y el mediador Pakistán asegurara que ambas partes habían alcanzado un entendimiento.
Pese a ello, el anuncio quedó atravesado por la falta de claridad en torno a sus términos. Mientras Trump habló de la reapertura del estrecho de Ormuz y del levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos, el viceministro iraní Kazem Gharibabadi afirmó que el acuerdo pone “fin inmediato a la guerra”, aunque al mismo tiempo adelantó que “las negociaciones comenzarán en un plazo de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo final”. Esa secuencia deja abierto el contraste entre la proclamación de cierre y la admisión de que todavía resta negociar el arreglo definitivo.
La incertidumbre crece porque ambas partes han divulgado información contradictoria sobre el contenido del pacto, en medio de intentos por presentarse como ganadoras del conflicto. Según la agencia iraní Mehr, el entendimiento contempla un desembolso inmediato de US$12,000 millones en activos iraníes congelados. El anuncio también llega después de que Irán informara previamente que tomaría represalias contra Israel por un bombardeo contra Hezbolá en Beirut, un dato que refuerza la necesidad de vigilar la implementación real del acuerdo y sus efectos sobre la estabilidad regional.
