La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este sábado que su gobierno no hará caso a todo lo que venga del exterior, al responder a la acusación que Estados Unidos hizo en abril contra 10 funcionarios del estado de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha Moya, por delitos relacionados con el narcotráfico. Durante un acto en Veracruz, sostuvo que no corresponde a la justicia estadounidense decidir por México y defendió que cualquier caso debe ser atendido por las instituciones mexicanas.
La propia mandataria reconoció en su mensaje la posibilidad de que existan “malos gobernantes” o autoridades que “se corrompen”, aunque insistió en que debe actuar la justicia mexicana. Ese planteamiento, sin embargo, vuelve a colocar bajo escrutinio la respuesta interna ante señalamientos de alto impacto y la exigencia de resultados verificables más allá del discurso de soberanía.
El pronunciamiento se produce después de que Sheinbaum pidiera al embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, que respete los asuntos internos de México, y de que acusara a Washington de injerencista en un discurso por el segundo aniversario de su triunfo electoral. También citó una carta del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien denunció una ofensiva del Gobierno de Estados Unidos contra México. En medio de ese cruce, el debate vuelve a centrarse en si la defensa política frente a presiones externas está acompañada por acciones institucionales suficientes ante denuncias vinculadas al narcotráfico.
